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18 octubre, 2011

Furtivos

El pasado domingo 16, cuando regresabamos de la Laguna de Lanjarón al refugio de Elorrieta, nos encontramos con los cuerpos abatidos y salvajemente decapitados de dos machos de cabra montes. 
Desagradable estampa de lo que hasta pocas horas antes habian sido "reyes de nuestra sierra".
La imagen, no solo por cruel e inesperada, nos hace pensar en que estas cosas están ahí, a veces cerca, en lugares que consideramos llenos de vida. Quizás el impacto nos haga estar más alerta cuando salimos a la montaña, ya que es la prueba evidente de que no solo en los sitios apartados e inhospitos es donde pueden ocurrir cosas de este tipo. Se ve que no es necesario esconderse para hacer salvajadas de este calibre, pero quizás nuestra falta de atención ayuda a que estos desaprensivos actuen con ventaja.